Un cierre esperado: Andor llega a su desenlace en Disney+
La espera terminó para los seguidores de Andor. El ansiado final de la serie llegó con la publicación de los episodios 10, 11 y 12 de la segunda temporada, lanzados el 13 de mayo de 2025 en Disney+ para Estados Unidos, y el 14 de mayo para Reino Unido y el resto de Europa. Los horarios variaron según la región: en EE.UU., los capítulos estuvieron disponibles desde las 9:00 PM EST o 6:00 PM PST, mientras que los fans europeos madrugaron al día siguiente para ver cómo terminaba la historia de Cassian Andor.
Este desenlace era uno de los más esperados del universo Star Wars en streaming, ya que no solo cierra el arco de uno de los personajes más complejos y humanos de la saga, sino que también conecta directamente con los acontecimientos de ‘Rogue One: Una historia de Star Wars’. Cassian Andor, interpretado por Diego Luna, se despide tras 24 episodios repartidos en dos temporadas, un formato similar al que ha seguido su primo mayor en la plataforma, The Mandalorian.
La decisión de Tony Gilroy y el camino hacia Rogue One
El director y guionista Tony Gilroy sorprendió desde el principio con su visión para Andor: quería desarrollar cinco temporadas para contar a fondo la evolución del personaje. Sin embargo, el rumbo cambió. Gilroy optó por compactar la narrativa en tan solo dos temporadas. ¿La razón? Centrar la trama en la transformación de Cassian y el nacimiento de la Rebelión, sin perder la intensidad ni filler a lo largo de los episodios.
Los últimos capítulos de Andor exploran esos momentos de tensión máxima que empujan a Cassian a convertirse en héroe. Aquí respiran los elementos clave de la Rebelión, desde los primeros desafíos de la inteligencia imperial hasta los sacrificios individuales que forjan leyendas. Si algo prometen estos episodios finales es resolver de forma contundente los cabos sueltos y mostrar el lado más crudo de la lucha contra el Imperio.
Andor se arriesgó apostando por una narrativa con enfoque adulto, cuidando el desarrollo psicológico de sus personajes y mostrando una galaxia menos idealizada. Esta segunda temporada, dividida en 12 episodios, ha puesto sobre la mesa temas como la desconfianza, el sentido de pertenencia y el coste personal de liderar una rebelión. Todo esto, con escenarios y puestas en escena que no tienen nada que envidiar a las películas de la franquicia.
- 24 episodios en total y un formato de estreno que apostó por el binge-watching para los últimos capítulos.
- La plataforma Disney+ mantuvo la estrategia de lanzar los episodios en el prime time estadounidense.
- El final deja preparado el escenario para lo que los fans vieron en Rogue One, con el sacrificio de Andor como símbolo de la esperanza rebelde.
Así se cierra uno de los spin-offs que más ha profundizado en la política, la moral y los grises éticos dentro del universo Star Wars. Ahora, Cassian Andor queda oficialmente listo para la misión que lo inmortalizará en la galaxia.
Andor no es solo una serie, es una elegía política en formato sci-fi. Cada episodio sentía como si estuviera viendo un documental sobre cómo se construye una revolución desde abajo, sin héroes de capa, sin luz láser que lo solucione todo. Cassian no se convierte en héroe por un acto épico, sino por acumulación de pequeñas decisiones que lo desgastan hasta el límite. Y eso es lo más realista que ha hecho Star Wars en años. No hay victorias limpias, solo sobrevivientes que cargan con el peso de lo que hicieron para cambiar algo.
La escena en la estación de la órbita de Ferrix, cuando el niño le pregunta si va a morir… esa no es ficción, es historia. Esa es la verdad que nadie quiere ver en las películas de superhéroes. Aquí, el sacrificio no es glamoroso, es sucio, silencioso y olvidado. Y por eso duele tanto.
Lo que más me rompió fue que nadie lo recuerda al final. Nadie canta su nombre. Nadie pone su foto en una pared. Solo queda el eco de su voz en los mensajes de rebelión. Y eso… eso es lo más humano de todo.
Gracias, Tony Gilroy. No solo por la historia, sino por no rendirte ante el marketing. Esto es arte, no contenido.
La serie no tuvo errores de continuidad, ni inconsistencias narrativas, ni diálogos forzados. El guion fue impecable, la dirección cinematográfica superior a la de muchas películas de la franquicia, y el desarrollo psicológico de Cassian Andor es el más profundo que se haya logrado en Star Wars desde que se abandonó el modelo de los clones. No hay excusas para no reconocerlo como la mejor producción de la saga en streaming.
Me encantó cómo el Imperio ya no era un villano abstracto, sino una maquinaria burocrática que aplasta con papeles y reglamentos. Ese episodio donde el oficial de inteligencia firma un informe y luego ordena una ejecución sin mirar la foto… eso es terror real. No necesitas un Darth Vader para asustar. Basta con un archivo bien archivado.
yo no sabia q andor iba a ser tan profundo, la verdad pense q era otro spin-off de moda pero me sorprendio. la manera en q se muestre la rebelion como algo desorganizado, con errores, con miedo… eso es lo q lo hace unico. no son superheroes, son personas q se arriesgan por algo q creen, aunque no sepan si va a funcionar. me conmociono el final, no lo vi venir, y me puse a llorar como un bebe. gracias por esto, disney.
Chilenos, no se dejen engañar por esta narrativa occidental de ‘rebelión moral’. En Chile, la verdadera rebelión fue la de 1973, cuando el pueblo se levantó contra el fascismo. Andor es una farsa cultural que desvía la atención de las luchas reales. ¿Qué saben estos gringos de resistencia? Nosotros tuvimos a Allende, a los desaparecidos, a la memoria viva. Esto es entretenimiento para ricos que no han sufrido de verdad.
¿Alguien más se puso a gritar cuando Cassian se metió en esa nave con el explosivo? Yo me levanté de la cama, le di un puñetazo a la pared y grité ‘¡SÍ, ESO HACÍAS FALTA!’ No es un héroe, es un gato con coraje. Y el final? Pura poesía en 4K. Si no lloraste, revisa tu pulso. O tu alma.
me quedo con la escena del café en la estación. ese silencio, ese gesto de la mujer que le da el vaso sin decir nada… eso lo dice todo. no necesitas música, ni efectos, ni diálogo. solo una mirada. y ahí está la serie entera.
Me encanta cómo esta serie invita a pensar sin imponer respuestas. No es ‘buenos vs malos’, es ‘¿qué harías tú?’. Y eso es lo más valiente que puede hacer una historia. No todos los que luchan son héroes, y no todos los que obedecen son cobardes. La complejidad es lo que la hace humana. Gracias por mostrar que la resistencia no siempre lleva una bandera, a veces lleva un bolso con documentos y un corazón roto.
Andor es el único Star Wars que no se prostituyó al merchandising. Nada de juguetes, nada de camisetas con el logotipo de la Rebelión. Solo una narrativa de resistencia orgánica, sin cromo, sin efectos de sonido de la muerte, sin la mierda de los fanboys que quieren ver a Luke en un casco. Esto es lo que el género debía haber sido desde el inicio: real, crudo, sin paja. Gilroy es el único que entendió que el poder no se gana con láseres, se gana con silencios.
Esto no es arte, es propaganda izquierdista disfrazada de ciencia ficción. ¿Por qué siempre tienen que ser los rebeldes los buenos? ¿Por qué el Imperio nunca tiene razón? Porque en la vida real, los que mandan son los que mantienen el orden. Andor es un cobarde que se hizo héroe por pura suerte, y tú, que lo celebras, eres parte del problema. La rebelión no es heroica, es caos. Y el caos siempre termina en dictadura.
no me gustó. demasiado lento. y esos personajes todos tan serios como si estuvieran en un funeral. yo quería acción, no charlas de filosofía. el imperio era aburrido, no tenía un buen villano. y ese Cassian, ni siquiera se veía feliz cuando mató a alguien. qué aburrido.
Si estás leyendo esto y aún no has visto los últimos capítulos, hazlo. No por la acción, no por los efectos visuales, sino porque te va a cambiar la forma de ver la resistencia. No es sobre victorias, es sobre persistencia. Y a veces, el mayor acto de valentía es seguir adelante aunque nadie te vea. Eso es lo que Andor enseña. Y es algo que vale la pena recordar.
¿Alguien más notó que el diseño del traje de Cassian en el último episodio es una referencia directa a la túnica de los mapuches en la resistencia contra la corona española? La tela, el corte, incluso el color gris apagado… es un homenaje silencioso a las luchas indígenas de América Latina. Gilroy no solo hizo una serie de Star Wars, hizo una declaración política global. Esto no es ficción, es memoria colectiva. 🌍✨
Lo que más me impactó no fue el final, fue el primer episodio. Cuando Cassian mira el cadáver del niño y no dice nada. Ese silencio es más poderoso que cualquier discurso. Es el momento en que la esperanza deja de ser una idea y se convierte en una carga. Y eso es lo que lleva a todos los demás actos. No es heroísmo, es dolor. Y el dolor, cuando se lleva con dignidad, se vuelve revolución.
¿En serio? ¿Esta es la ‘mejor serie de Star Wars’? Qué triste. No tiene ni un solo personaje carismático, ni una escena de acción digna de mención, ni siquiera un buen traje de Darth Vader. Todo esto es un ejercicio de autoindulgencia cinematográfica para gente que cree que ser aburrido es ser profundo. Si quieres ver una rebelión, ve a ‘Rebelión en la Galaxia’ de 1977. Ahí sí había acción, corazón y un verdadero villano. Esto es un ensayo de sociología con efectos especiales.
andor? jajaja. eso no es star wars, eso es un documental de la universidad de chile. el imperio era un papá que se enojaba por los impuestos. y cassian? un llorón que no sabía ni apuntar bien. donde estaban los wookiees? donde estaban los tiro con láser? esto es una vergüenza. y lo peor? que les gusta a los maricones intelectuales.
Me encanta que haya una serie donde no todos los que luchan terminan vivos, pero sí terminan siendo recordados. No por los titulares, sino por los que siguen adelante. Eso es lo que importa. Gracias por no hacerlo fácil. Por no darle un final feliz a todos. Por hacerlo real.
Andor es la obra maestra que Star Wars necesitaba desde 1977. No es una secuela, no es un remake, es una reinvención. Gilroy entendió que el corazón de Star Wars no está en los láseres, no está en los Jedi, no está en los Sith. Está en la gente común que se levanta cuando el mundo les dice que se quede sentada. Cassian no es un Jedi, no es un soldado, no es un elegido. Es un hombre que se levantó porque no tenía otra opción. Y eso… eso es lo que nos hace humanos. Cada escena, cada silencio, cada mirada… es una lección. No es solo una serie. Es un mapa para quienes aún creen que el cambio es posible, aunque nadie los vea. Y por eso, aunque el Imperio gane en el corto plazo… Cassian ya ganó. Porque la historia no la escriben los que mandan. La escriben los que se atreven a recordar.
Gracias por decirlo tan bien. Lo que más me duele es que nadie lo recuerde. Pero eso también es lo que lo hace verdadero. En la historia real, los héroes anónimos no tienen estatuas. Solo tienen a quienes siguen contando sus historias. Y eso es lo que hacemos aquí. No es nostalgia. Es memoria viva.