El inicio prometedor de un mandato presidencial se ha convertido en un terreno inestable en menos de quince días. Según lo revela el último estudio de Plaza Pública para https://www.cadem.cl, las cifras muestran una realidad incómoda para José Antonio Kast, Presidente de la República de Chile. Su aprobación, que tocaba techo hace apenas dos semanas, se ha desplomado hasta el 47%, mientras que su desaprobación supera ahora el 49%. Es la primera vez en este corto periodo que el termómetro social marca más rechazo que consenso, y todo apunta a que la culpa la tiene el precio del combustible.
Apenas el pasado 11 de marzo inauguró el nuevo gobierno, y en ese momento se registraba un apoyo inicial histórico del 57%. Ahora, a mediados del mes, la situación ha cambiado drásticamente. La medición del 22 y 23 de marzo, publicada el día 25, confirma una caída de cuatro puntos en solo cinco días. No es un fluctuación normal, es un vuelco significativo que sugiere que el desgaste político empieza antes de tiempo en Chile.
La sombra de la crisis energética sobre el gobierno
El detonante principal parece ser la subida de precios en las estaciones de servicio. Los datos indican que el malestar ciudadano está vinculado directamente a la gestión de MEPCO, el mecanismo de estabilización del mercado petrolero. La pregunta en las calles no es solo sobre cuánto paga el ciudadano, sino si el Estado debe endeudarse para subsidiar esos precios. Un 48% de los consultados cree que sí, aunque eso aumente el déficit fiscal, pero un 30% prefiere eliminar el mecanismo y dejar que los precios suban naturalmente. Esta división refleja la tensión entre aliviar el bolsillo del vecino y mantener la responsabilidad macroeconómica.
La rapidez con la que esto ocurrió es preocupante. En la segunda semana de febrero, cuando aún no había asumido el cargo, el 54% creía que Chile iría bien bajo su administración. Hoy, esa confianza se ha evaporado entre ciertos sectores. De hecho, en menos de tres semanas, el presidente pasó de ser visto como una garantía a ser juzgado por su primer fallo operativo. La volatilidad es alta y los márgenes son finos.
¿Quién abandona el barco?
No todos reaccionan igual ante esta noticia. Si desglosamos los números por grupos sociales, vemos dónde se pierde realmente el terreno. Las mujeres son el sector que más ha retrocedido, con una caída brutal de 13 puntos, quedando en un 40% de aprobación. También el grupo de personas entre 35 y 54 años, la columna vertebral económica del país, perdió un 12% de apoyo. Incluso en la Región Metropolitana, donde la campaña fue fuerte, la caída fue del 16%.
Especialmente interesante es observar qué pasa con los aliados políticos. Quienes votaron en blanco o nulo en las últimas elecciones han bajado su apoyo un 20%. Y aquí llega el detalle ácido: los simpatizantes de Franco Parisi, figura clave del entorno derechista, cayeron en su apoyo desde niveles altos hasta un 35%. Esto indica que incluso la base ideológica está reevaluando la dirección del barco.
Migración: el gran baluarte de respaldo
Sin embargo, hay una isla de estabilidad en medio de la tormenta. Cuando se habla de seguridad fronteriza y control migratorio, las tasas de aprobación se disparan. La implementación del llamado Plan Escudo Fronterizo goza del conocimiento del 96% de la población, y el 63% aprueba la medida. El sentimiento es claro: el 89% apoya sancionar a quienes contratan indocumentados, y un 87% está a favor de restringir beneficios sociales a migrantes irregulares.
La opinión pública muestra un matiz importante. Aunque el 77% piensa que hay que restringir más la entrada, también existe pragmatismo. Casi ocho de cada diez chilenos apoyan regularizar a aquellos migrantes que llevan más de 10 años en el país sin antecedentes penales. Parece que la ciudadanía distingue entre la gestión de la frontera y la integración de los ya instalados, algo que el gobierno tendrá que navegar con cuidado para no perder el voto duro.
Réplica histórica y lecciones de predecessors
Este escenario tiene precedentes, pero con diferencias sustanciales. Para ponerlo en contexto, la aprobación inicial de 57% era un récord desde 2010. Sebastián Piñera comenzó sus mandatos con un 52% y 51% respectivamente. Michelle Bachelet partió con un 52%, y Gabriel Boric con un 50%. Lo notable de este caso es la polarización temprana: la desaprobación inicial del 34% fue muy superior a la de cualquier otro presidente reciente.
Ahora, la preocupación ciudadana se centra en tres ejes principales: seguridad y delincuencia (61% de menciones), economía y empleo (41%), e inmigración (21%). Mientras que el 58% considera necesario un "gobierno de emergencia", la esperanza en cumplir promesas es mixta. Creer que se reducirán los homicidios es una apuesta arriesgada, ya que solo el 45% lo ve probable. Sin duda, la presión sobre el ejecutivo será constante si no logra resultados visibles pronto.
Preguntas Frecuentes sobre la Encuesta
¿Cuál fue la causa principal del descenso en la aprobación?
El factor detonante fue la crisis de precios de los combustibles y la postura sobre el mecanismo MEPCO. Esta situación elevó la desaprobación en solo cinco días, rompiendo el periodo de luna de miel post-electoral que duró apenas 11 días.
¿Qué sectores mostraron mayor disminución de apoyo?
Las mujeres lideraron la caída con una pérdida de 13 puntos. También fueron críticos el grupo de edad 35-54 años, los sectores de menores ingresos y los residentes de la Región Metropolitana, quienes vieron reducida su confianza en un 16%.
¿Cómo compara la aprobación inicial de Kast frente a otros mandatarios?
Su arranque del 57% fue el más alto desde 2010, superando a Piñera y Bachelet. Sin embargo, también arrastró una desaprobación inicial del 34%, cifra históricamente alta para el inicio de un mandato, generando una dualidad de apoyo y rechazo simultáneo.
¿Existe consenso sobre las medidas migratorias propuestas?
Sí, hay un amplio respaldo social. El 86% favorece expulsar a inmigrantes indocumentados y el 96% conoce el Plan Escudo Fronterizo. No obstante, existe sensibilidad hacia la regularización de migrantes con más de 10 años de estancia en el territorio nacional.
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